Cuando encontré a El Opinadero.com.co

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Por: José Danilo Salazar Ríos

Por bondades del creador del universo y el del Opinadero, pude realizar uno de los propósitos de vida que me había planteado para el tiempo de mi retiro como pensionado; uno de esos deseos largamente postergado, o procrastinado como se dice ahora, era escribir, cosa que ya había hecho esporádicamente en varias ocasiones.

En la época de mis estudios universitarios, por allá por el año 1983 o 1984, habiendo sido elegido presidente del Consejo Estudiantil de la Universidad Libre, Seccional Socorro, Santander, creé un pequeño panfleto llamado pomposamente ”Periódico estudiantil” desde donde escribí del tema de la extradición a USA, oponiéndome a él por  no ser recíproco entre dos naciones soberanas, sino una imposición del más fuerte USA a su cuasi colonia Colombia; este primer periódico tuvo una existencia efímera, por varias razones: yo escribía el artículo picando el esténcil, luego lo reproducía en papel bond que estaba destinado a las prácticas de Dibujo Técnico en mi colegio Guanentá, en el mimeógrafo destinado a elaborar material didáctico para los estudiantes de mi especialidad y luego distribuía los cerca de 50 ejemplares de manera gratuita entre los estudiantes.

Encontrar un tema de importancia académica, leerlo, resumirlo y luego reproducirlo fue un esfuerzo en el que nadie se comprometió seriamente a ayudarme, hubo algunas promesas de colaboración, infortunadamente incumplidas; también estaba el estrés por el temor de ser sorprendido usando los materiales y máquinas del colegio, para un fin distinto al que tenían.

Otra experiencia de escritura ocurrió en mi colegio ”Instituto Técnico Industrial de Santa Rosa de Cabal”, especialmente en mis últimos años de labor pedagógica, pues con motivo de la celebración en la Semana de la Enseñanza Técnica, en el mes de septiembre se editaba un periódico, cada especialidad debía aportar un escrito; en estos periódicos mis compañeros del Área de Ciencias Sociales me permitieron escribir en su nombre, en esos escritos desarrollé temas en los que he sido reiterativo en mi nueva etapa en El Opinadero, tales como las nuevas guerras antidrogas yanquis; la extradición de capos colombianos a USA, sin que los gringos extraditen recíprocamente a Colombia a sus capos; y el tema de los eufemísticamente llamados afroamericanos, sus hazañas y su independencia..

Cuando por el año 2020 en los comienzos de su alcaldía el señor Rodrigo Toro, hizo nombramientos poco acertados en el hospital, hice uno o dos escritos críticos que compartí con amigos y docentes cercanos a mis afectos y, después del inicio de la pandemia, me inspiré y escribí “La era del homo pandemicus” tratando de dilucidar los efectos y consecuencias del covid-19 en la vida futura de la humanidad, artículo que no he vuelto a leer y por tanto no se sí resulto acertado o completamente equivocado.

Volví a compartir el artículo en mención con algunas personas, entre ellas mi hija Maritza, a quien le pareció digno de ser conocido y lo envió a “El Espectador”, allí lo recibieron para ponerlo en una competencia que ese diario había convocado, con otros escritos sobre el mismo tema; el ensayo ganador sería publicado en el diario. Como nunca me llamaron o publicaron mi escrito; mi hija me llamó entonces para contarme que un compañero de trabajo le había compartido por WhatsApp un artículo que le había gustado mucho, en un periódico virtual, se ofreció a contactar al creador del periódico y mostrarle mi escrito para ver si lo publicaban, luego me dio el número telefónico y así entré en contacto con Fernando Cardona, periodista de amplia trayectoria regional en medios hablados, escritos y audiovisuales, quien, gentilmente ofreció publicarlo, y luego me animó a seguir escribiendo de manera semanal, cosa que hice casi por cinco años, a partir de los cuales, pasé a escribir quincenalmente.

En los días posteriores a mi primer escrito, conocí personalmente a Fernando quien vino a visitarme, luego conocí a su esposa Solángel; hemos hecho una gran amistad que a mi esposa y a mis nos llena de orgullo. Así pasó la cosa, el resto es historia.

Escribir en El Opinadero, me ha permitido conocer por sus escritos o, personalmente, a grandes plumas de la región, que son a la vez grandes seres humanos, hablo del Dr. Juan Guillermo Ángel, el padre Pacho, Ferley Ospina, mi tocayo y agradable señor Danilo Gómez, el Dr. Ernesto Zuluaga y de jóvenes talentos como Jesús Albeiro Zuluaga; en fin, una pléyade de pensadores regionales y de talla nacional. Me  disculpo por las omisiones que cometo al no nombrar otras grandes plumas que comparten sus frutos intelectuales por este medio; debo, eso sí por respeto intelectual y personal, mencionar a Carlos Alfredo Crosthwaite, gran señor, una incómoda conciencia social para los corruptos de Pereira y el departamento y veedor cívico por excelencia, a quien tuve el honor de conocer cuando hicimos la campaña de recoger firmas, puerta a puerta y llevar a la alcaldía de Santa Rosa de Cabal, a mi dilecto amigo Carlos Eduardo Toro; tampoco puedo omitir mencionar a mi hija Maritza Janneth, quien ha escrito aquí y lo sigue haciendo con regularidad, y a mi  buen amigo Isdaén Correa, uno de los últimos columnistas llegado a nuestras huestes.

Para estos grandes pensadores, que seguramente tienen sus lectores propios, quizá no sea tan importante usar el espacio creado por Luis Fernando Cardona para continuar en su labor periodística, pero, para el hijo mayor de dos campesinos marselleses, un docente de secundaria sin mayores pretensiones, sin grandes ejecutorias políticas o gremiales y sin la profundidad intelectual de muchos de los que escriben en este medio, es un honor poder dar a conocer mis, -seguramente- fútiles opiniones, y mis pequeñas historias personales; algo que me llena de gratitud con Fernando, Sol y su periódico.

 

Fernando: mil y mil gracias por habernos dado voz y tribuna a muchos que sin su creación no habríamos salido del anonimato, y por permitirnos hablar de lo divino y lo humano sin ningún tipo de censura o cortapisa, gracias por ser fiel a su eslogan: ¡Todos cabremos Aquí!

Feliz cumpleaños y Larga vida al Opinadero. En el día del periodista, mil felicitaciones a todos los que estamos este equipo.                           

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