Una vista panorámica de la fotografía

Facebook
WhatsApp
Email
Telegram

Por Germán Ríos Martínez

De Ecuador llegó a Manizales una legión de fotógrafos, enrolados en los circos que venían a la ciudad, muchos de los cuales, atraídos por los encantos de la urbe, decidieron quedarse a vivir entre nosotros; de la hermana república también llegaron sastres como don Carlos Aldás y don Luis Montero y, fabricantes de calzado como don David Aguilera.

La mayoría de los fotógrafos ecuatorianos fueron los primeros fotocineros, aquellos personajes que se apostaban en la carrera 23 y fotografiaban parejas de enamorados, transeúntes o familias completas. Utilizaban casi siempre una cámara Olimpus, con película de 35 mm, rollo de 36 que duplicaban en 72 fotografías.

Los hermanos Cabrera, Emerson y Hermes, fueron fotocineros muy reconocidos; su establecimiento comercial se conocía como Foto-Taller, donde la clientela acudía con un recibo que le habían entregado en la calle, y ordenaba la fotografía que reclamaba a los tres o cuatro días. La foto se podía apreciar en un negativo en miniatura. Don Hermes fue el padre de Winston Cabrero, otro magnífico fotógrafo quien estuviera vinculado al diario El Tiempo y a la Gobernación de Caldas. Falleció hace algunos años. Otro de ellos fue René Paéz, aficionado al boxeo, propietario de Foto Holywod, cuyo establecimiento aprovechaba en las primeras ferias para vender lechona, que entonces era una novedad.

Fotocineros

El primer fotocinero que utilizó la técnica del telescopio fue Isidro, procedente de Armenia, quien tenía dos locales, uno en la puerta del almacén Jota Gómez en la carrera 22, y otro en el Divino Botón. El cliente se fotografiaba en la calle y posteriormente ordenaba su telescopio en cualquiera de esos dos establecimientos. Dos reconocidos fotocineros manizaleños, Guillermo Martínez y Humberto Quintero, recalaron posteriormente en la Registraduría Nacional del Estado Civil, tomando las fotos para cédulas de ciudadanía y tarjetas de identidad. Guillermo y Humberto Quintero aprendieron el arte de la fotografía de su padre Ismael. Por cierto que eran hermanos de doña Mariela Quintero, la esposa de don Hernando Cifuentes, fotógrafo de sangre y empresario de la fotografía. Toda una familia dedicada a la fotografía.

La foto agüita fue un sistema que se popularizó en todos los pueblos de Colombia y, en Manizales, los fotógrafos despacharon durante muchos años en la Plaza Alfonso López, antes de su remodelación. Se ubicaban exactamente frente a una de las paredes del Colegio de la Presentación, de donde colgaban los telones de fondo, un corazón para los enamorados, o un paisaje foráneo. Disponían de una ponchera llena de agua, donde hacían el revelado. Fueron empíricos artistas capaces de colorear las fotos y ensamblar sus cámaras.

Don Carlos Sarmiento, uno de los más sobresalientes fotógrafos en la historia de la ciudad, vino precisamente de Ecuador en un circuito automovilístico y, su paisano Gustavo Larrea Córdoba, diplomático y caballero de industria, fue quien lo vinculó con el diario La Patria. Corría el año de 1952. Venía de Guayaquil, aunque era oriundo de Cuenca. Don Carlos es considerado por muchos como el mejor reportero gráfico de Manizales en su historia: tenía visión, era oportuno, combinaba el arte y la técnica. Ganó varios premios internacionales.

De los maestros de la fotografía nacidos en la capital caldense, podemos citar a Félix Tisnés Jaramillo, quien se vinculó con la Federación Nacional de Cafeteros, donde logró fotografías que identificaron durante muchos años la principal divisa colombiana hasta comienzos de la década de los noventa, y en cuya carrera se cruzó con grandes escritores y periodistas como Germán y Gustavo Castro Caycedo y Javier Darío Restrepo. En 1978 ganó el premio de periodismo Simón Bolívar con una foto que tituló “Los gamines”, publicada por El Espectador. Ricardo Tisnés, hermano menor de Félix, hizo parte del estrecho círculo que rodeó la campaña presidencial de Belisario Betancur, quien lo nombró fotógrafo oficial de la Casa de Nariño.

Los hermanos Van den Enden, de origen holandés, vendieron cámaras y material fotográfico y revelaron los primeros rollos a color, cuyo proceso se realizaba en Panamá; Trujicolor, de William Trujillo Robledo, funcionó durante muchos años en el centro. William también sobresalió en la fotografía y tuvo al ciudadano alemán Peter Sandstede como su aliado incondicional. Peter falleció recientemente.

Maestros

Don Alberto Seidel, de ancestros alemanes, fue un auténtico maestro de la fotografía y enseñó las técnicas y los secretos del arte a decenas de aficionados. Era ingeniero químico y aviador y, estuvo vinculado con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, retratando todo el territorio nacional en aerofotografías que después serían utilizadas en la planeación del territorio. Fundó el Club Fotográfico de Manizales, integrado entre otros por los médicos Ramiro Sierra, Jaime Vásquez Zafra y Manuel Venegas, el ferretero Rodrigo Villescas, el odontólogo Gustavo Rivillas, Héctor Arbeláez, Nelson Salazar Bravo, los hermanos Gilberto y Jorge Enrique Henao Vélez, el pintor Oscar Naranjo, Fabio Restrepo Jaramillo, “Cuadrito” empleado de la Cigarrería Nueva de don Carlos Gómez Escobar, quien fotografió las mejores faenas de la corrida del Centenario -1951- y de las primeras temporadas taurinas, Armando Henao, Javier Obando, Germán Castrillón y los fotógrafos profesionales Jorge Hurtado López y Jaime Gómez Idárraga, quienes se mantienen activos en el oficio. Oscar Naranjo fundaría luego el Círculo de Arte Fotográfico.

Hernando Arbeláez, fallecido hace varios años, es considerado como uno de los más grandes fotógrafos de Manizales; pariente de los propietarios de la Tipografía Arbeláez, fue el primer fotógrafo de la Universidad de Caldas. Otro inolvidable amigo de la fotografía, periodista deportivo, fue el abogado Otoniel González Franco, Ogofran, con los equipos más costosos del mercado y propietario de un estudio que funcionó en el edificio Concha López.

El Capitán de la aviación, Juan Carlos Buitrago, “Pajarito”, sufrió fiebre de cuarenta grados por la fotografía, y apoyado por Jaime Gómez construyó su cuarto oscuro en su residencia situada detrás de la casona del exalcalde Ernesto Gutiérrez; sería imperdonable no citar a don José Robayo, gerente de una empresa de transporte y padre del arquitecto Jaime Robayo, otro gran aficionado a la fotografía. Nancy Guio, publicista, animó con entusiasmo el Círculo Fotográfico de Manizales. También fueron aficionados sobresalientes el médico Gilberto Posada, fallecido y, Felipe Gómez, quien reside en Estados Unidos.

Otro grupo de fotógrafos aficionados, ávidos de conocimiento, constituyeron la Muestra Fotográfica de Caldas, cuyos trabajos se exponían anualmente en la Cámara de Comercio; lo integraron entre otros, Diego Morales Parra, Peter Sandstede y William Trujillo, siempre con la animación de Nancy Guio de Parra, Citemos también a Andrés Botero Ocampo, Clara Inés Orozco, Daniel Uribe Restrepo, Guillermo Valencia Ocampo, José Joaquín Tamayo Valencia, Josué Galvis Ramos, Juanita Escobar Cifuentes, Mario Serna Orrego, Marlene Clavijo Duarte, Octavio Hernández Jiménez, Omar Marín Cardona, Pablo Medina Jaramillo y Victoria Londoño de Jaramillo.

Los mayores nos recuerdan a un fotógrafo excepcional, Gabriel Carvajal Pérez, primo hermano del ex decano de la Universidad de Manizales Alfonso Carvajal Escobar, quien tomó placas espectaculares. Emigró a Medellín y a instancias de la Universidad Piloto escribió un libro sobre la fotografía. Otro artista de la fotografía fue Rubén Darío Vélez, dibujante de Propaganda Sancho, amigo personal de Óscar Jurado, escritor, poeta, teatrero y fotógrafo. Se destacaron también Juan Carlos Gaviria, Nelson Arturo Ramírez y Alirio Jiménez Yepes, cuya historia daría para un libro.

El maestro Sarmiento fue el único de nuestros fotógrafos que empleó una cámara Hasselblad, de fabricación sueca, productora de clásicas cámaras analógicas de formato medio que utilizaban un visor a la altura de la cintura, y, los otros la Linhof alemana, de alta técnica, con conexiones para fotografía publicitaria y arquitectónica

Reportería gráfica

De la reportería gráfica, aquella que se aplica en fotografías para periódicos y medios impresos, podemos citar a Jorge Hurtado López, quien fue corresponsal gráfico de El Pueblo y Occidente, periódicos que se imprimían en Cali, Jaime Gómez Idárraga, quien atendió la corresponsalía gráfica de los diarios El País, de Cali, El Espectador y, El Colombiano de Medellín. Esta crónica ha sido posible gracias a los aportes sustanciales que hicieron ambos personajes.

A la reportería gráfica se dedicó también Ernesto Estrada, en el diario La Patria, y, tres de los hijos de don Carlos Sarmiento: Carlos Alberto, Germán, quien fue el fotógrafo de la Gobernación de Caldas durante varios años y, Guillermo, fotógrafo oficial de la Universidad de Caldas y a quien recordamos acompañando a su papá cubriendo para Nuevo Estadio los partidos de fútbol que se disputaban en Pereira, Armenia y Cali eventualmente. De aquella época recordamos a Ricardo Díaz, quien laboró en Foto Cifuentes, pero también hizo reporteria gráfica.De tiempos más recientes, se dedicaron a la reportería gráfica Maria Orfa Jaramillo, Marta Elena Monroy, Arenas Palomar, Darío Augusto Cardona Salazar, Norberto Marín, corresponsal de La Patria en Bogotá, Jhon Jairo Bonilla, Luis Trejos , Fredy Arango Patiño y Argemiro Idárraga.

Cuando Manizales era meta de una de las etapas de la Vuelta a Colombia o del Clásico RCN, o en las temporadas taurinas, los fotógrafos foráneos encontraban un apoyo en su colega Jaime Gómez, quien había organizado el laboratorio en su residencia. El cuarto oscuro disponía de una ampliadora que le había comprado a Nereo López, cubetas y químicos, reveladores, fijador y por fuera un alambre con ganchos de esos que pisan la ropa al colgarla, donde se secaban las fotos. “Jaime, qué me hizo los ganchos, mijo por Dios”, le preguntaba doña Pastorita, su mamá, con regular frecuencia. El fotógrafo español Canito, infaltable durante muchos años en la temporada taurina, fue uno de los visitantes más asiduos en el laboratorio de Gómez

Estudios

De los estudios fotográficos donde se hacían fotos para documentos, podemos evocar el de Marcelo Rodríguez, de Sandoná, Nariño, el de don Enrique Rubio, Foto Rubio, quien atendía el negocio con Raquelita, su esposa. Este estudio todavía funciona, ahora en manos de los hijos de don Marcelo, quienes compraron, en la carrera 23 con calle 30. En los bajos de este estudio funcionó el histórico Bar La Macarena. Isaac Ackerman, oriundo de Cali, auténtico maestro de la técnica y el arte, artista de la iluminación aplicada al retrato clásico, con recursos de iluminación y sombras, tuvo su estudio en la década de los sesenta, en la calle 22, pasos adelante del Banco del Comercio, Don Ramón Vinasco, fallecido recientemente fue fotógrafo clásico con estudio en la carrera 23; con él trabajó Felipe Nery Vinasco, quien marchó a Bogotá donde se consagró como productor de cine. Su establecimiento se conoció con el nombre de Foto Arvin. La Foto Pinzón fue otro estudio clásico en Manizales y los niños que hoy tienen entre 65 y 75 años de edad, fueron fotografiados por don Pompilio Pinzón, cuyo negocio estuvo ubicado en la carrera 22 con calle 25, un sector que el imaginario conoce como la “Quiebra del Guayabo”. Sus hijos innovaron el retrato con novedosas técnicas de retoque. La Foto Ramblan, de Luis Gómez, se instaló en un local de la carrera 22 con calles 26 y 27, y, debajo de la residencia del médico y odontólogo Daniel Henao Toro funcionó el estudio de don Carlos Sarmiento.El Camarada Montoya, un aguerrido dirigente popular del partido liberal, tuvo su estudio a continuación del Teatro Manizales, donde comienza la galería, en local de don Bernardo Moreno. El Camarada fue un personaje muy singular de Manizales, porque estuvo presente en los movimientos sociales de su época y profesaba un amor incondicional por Carlos Gardel y Jorge Eliécer Gaitán; fue el padre de la periodista Gilma Montoya. La Foto Hergo, de Hernán Gómez, despachó desde su local de la carrera 19 con calle 23. La foto Sarony, de don Víctor Hurtado, carrera 23 con calle 28, quien fotografió a toda Manizales entre 1940 y 1965 y cuyo archivo conserva con celo riguroso su hijo Jorge Hurtado. Una parte sustancial del desarrollo urbanístico y arquitectónico de Manizales se encuentra en ese archivo. Las más espectaculares fotos del Nevado del Ruiz fueron tomadas por don Víctor Hurtado. En los ochenta Nelson Salazar Bravo, de los dueños de El Colmado, de Chipre, montó Photomar, en la carrera 23. Vendía lo último en cámaras y tecnología y despertó una inusitada fiebre por este arte.

Los circos llegaban regularmente a Manizales, y preferían instarse en el lote de terreno que el imaginario popular identifica como el Inurbe. El Circo Egred y el de los Hermanos Gasca, venían con fotógrafo propio, quien al comienzo de la función fotografiaba a los espectadores de palco, salían raudos a revelar, tardaban alrededor de cincuenta minutos, y antes de que el espectáculo finalizara, entregaban su trabajo, a precios desorbitantes. El rollo que utilizaban sacaba 80 reproducciones

De los fotógrafos contemporáneos, uno de los más sobresalientes es Federico Ríos, nacido en Manizales, documentalista y cuyos trabajos se enfocan primordialmente en la problemática social de América Latina; sus fotografías aparecen regularmente en medios internacionales como The New York Times, National Geographic y Geo Magazín; ha laborado como reportero gráfico en El Tiempo, El Espectador y El Colombiano. En 2012 publicó el libro de fotografías “La ruta del Cóndor” y en 2013 publicó el libro “Fiestas de San Pacho, Quibdó”. No podemos olvidar tampoco al periodista Darío Sanin Alvarez, quien después de la erupción del Nevado del Ruiz anduvo por la ruta que recorrió el deshielo, tomando fotografías que incluso se expusieron al público; el proyecto se denominaba Las otras caras del Ruiz

La Foto Hoyos del municipio de Anserma, ha sido una de las más famosas en la historia de la fotografía en Colombia, con la particularidad de que en su cartelera fijaba diariamente “el cementerio de fotohoyos”, echando mano de un archivo conservado cuidadosamente. El dueño del estudio se informaba muy temprano de las personas que habían fallecido en las últimas horas, buscaba la foto en sus archivos y la fijaba en cartelera. Su propietario fue don Justiniano Hoyos, quien tuvo el monopolio de la fotografía por décadas, lo que le permitió almacenar miles de retratos. Era el padre de María Teresa Hoyos, Señorita Caldas y de Carlos Hoyos, quien es uno de los inventores de los drones, un recurso técnico de nuestros tiempos. El escritor Hans Trujillo escribió una novela basada en la historia de la Foto Hoyos, titulada “Con la muerte no se juega”.

Las tecnologías han avanzado a velocidades siderales, y en Manizales hoy en día, fácilmente hay cerca de 320.000 fotógrafos, porque desde un celular las gentes se acostumbraron a tomar sus propias fotos.

En las fotos, arriba, Jaime Gómez I y, abajo, don Víctor Hurtado, su hijo Jorge Hurtado L y, Carlos Sarmiento S.

Este artículo está protegido por los Derechos de Autor.

Germán Ríos Martínez

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *