A sus 76 años, María Eugenia Valencia regresó de nuevo a un aula de clase. Esta mujer, líder social de la vereda Buenavista, en Chinchiná, hizo parte de los 42 asistentes, en su mayoría mujeres, a la capacitación en formulación de proyectos para el desarrollo comunitario, que brindó la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) Territorial Caldas.
Las aulas de la ESAP Caldas recibieron, procedentes de veredas de Caldas y Risaralda, a los líderes sociales que conforman la Escuela para la Gestión Comunitaria, un convenio entre la Universidad de Manizales, la Corporación para el Desarrollo de Caldas y la Central Hidroeléctrica de Caldas (CHEC).
«Regresar a un aula de clase significa volver a mi juventud, hacer trabajar a mi mente.
Pienso que aprender de estos temas es muy necesario y lo que aprendemos se lo podemos llevar a las comunidades», opinó Valencia.
Carlos Eduardo García, docente de la Territorial Caldas y encargado de la capacitación, explicó el papel de la ESAP en este convenio: «Como Escuela, participamos en el proceso de formación y retroalimentamos las propuestas que irán construyendo los líderes y sus comunidades. Estas tres entidades miembros del convenio reconocen la experiencia de la ESAP en temas como formulación de proyectos y desarrollo social y territorial.
Al igual que García, Liliana Valencia, coordinadora de la Unidad de Gestión Social y Desarrollo Comunitario de la Corporación para el Desarrollo de Caldas, reconoce el trabajo y el conocimiento de la ESAP Caldas: «Nos acercamos a la ESAP porque creemos en el trabajo que hacen con los líderes comunitarios. Es una entidad que nos ha abierto las puertas de formación y acompañamiento a nuestros líderes».