Por: Rubén Darío Franco Narváez
Cuántas veces hemos recibido una carta de la administración y al leerla nos damos cuenta que no hemos entendido nada porque el lenguaje que emplea es complejo y críptico.
Pues bien, el 13 de octubre se celebra el Día Internacional del Lenguaje Claro, referido a los organismos y dependencias del Estado.
Con ello se pretende promover la práctica de la redacción simple y eficiente, erradicando el tecnicismo jurídico en todas las instancias y poderes estatales, que permitan el acceso pleno y fluido de las personas a la información y disposiciones contempladas en las leyes y otros instrumentos. Con ello se asegura la correcta comprensión de los actos y normas jurídicas.
Un precedente fundamental para la creación del Día Internacional del Lenguaje Claro radica en la firma de la Plain Writing Act o Ley de Redacción Simple, que se llevó a cabo en Estados Unidos en el año 2010. Con ello se marcó un hito importante para el lenguaje claro.
El lenguaje claro es un estilo de comunicación que hace referencia a una comunicación clara y coherente entre el Estado y la ciudadanía, como elemento clave para la mejora de la confianza pública y el fortalecimiento de la democracia.
Por otra parte, el lenguaje claro propicia la divulgación de los derechos y obligaciones de las personas, mediante una correcta comprensión de los actos y las normas jurídicas.
Constituye una garantía en la comprensión y el ejercicio de los derechos ciudadanos, así como el acceso a la justicia y una mayor transparencia.