Dentro de la programación de los actos de celebración de los 177 años de Manizales, la Alcaldía de Manizales ofreció una ofrenda floral a los fundadores de la ciudad, en un acto solemne de memoria y reconocimiento y en homenaje a las personas que perdieron la vida en momentos de tragedia que marcaron para siempre a la capital de Caldas.
El alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, acompañado por las autoridades civiles, militares, eclesiásticas y de policía presentes, encabezó, al lado del gobernador Henry Gutiérrez, la entrega de la ofrenda floral, en un momento que simbolizó la memoria colectiva de la ciudad desde su fundación, y en los momentos difíciles que ha enfrentado por las tragedias, en los cuales sus habitantes han mostrado una gran capacidad para superar los desafíos y seguir de pie, como ahora, tras el sismo del 10 de agosto.
La ofrenda floral, en los 177 años de Manizales, se convirtió en un homenaje sentido a todas las personas que vivieron la tragedia del terremoto del 10 de agosto, una fecha que dejó huellas profundas en nuestra ciudad y en el corazón de sus habitantes. Fue un momento para recordar con amor y respeto a quienes perdieron la vida, honrar su memoria y acompañar simbólicamente a sus familias, que hoy llevan consigo la ausencia de sus seres queridos.

Durante la ceremonia se brindó un homenaje póstumo a las personas fallecidas en el terremoto, acto a cargo del Ejército Nacional, con salvas de honor para: Fernando Alonso González, María Edilma Moreno, Óscar de Jesús Henao, Catalina Arango Sandoval, Luis Alberto Duque Cortés y Graciela Zapata López.

Este homenaje además fue para el Concejo de Manizales, los gremios, los congresistas, el gabinete municipal, la gestora social, Juliana Londoño Villa, y los voluntarios, los organismos de socorro y rescate, los integrantes de la Fuerza Pública y cada persona que, en medio de la emergencia, salió a ayudar sin esperar nada a cambio. Para quienes removieron escombros, buscaron sobrevivientes, atendieron a los heridos, ofrecieron sus conocimientos, brindaron alimento, entregaron recursos o acompañaron con una palabra, un abrazo y una mano amiga a quienes lo habían perdido todo.
Fue un reconocimiento a los vecinos que abrieron sus puertas, a quienes compartieron lo poco que tenían, a los profesionales que pusieron su experiencia al servicio de la comunidad y a todas las personas que, desde diferentes lugares y posibilidades, se unieron para aliviar el dolor y llevar esperanza. Porque detrás de cada gesto hubo humanidad, y detrás de cada ayuda, un corazón dispuesto a no dejar solo al otro, señala la Unidad de Divulgación y Prensa de la Alcaldía de Manizales.