La Universidad de Caldas desplegó desde las primeras horas de la emergencia un sistema de caracterización de su comunidad universitaria y habilitó un centro de acopio en el Coliseo de la institución, contiguo al velódromo, desde donde se distribuyeron más de 20 toneladas de ayudas y se beneficiaron a más de 11.000 personas.
La Universidad de Caldas puso en marcha un plan de contingencia basado en dos frentes fundamentales: la identificación de las necesidades de la comunidad universitaria y la activación de una red de solidaridad para atender a las personas afectadas por la emergencia. A través de un formulario habilitado desde el primer día, la Institución logró establecer la situación de estudiantes, docentes, funcionarios y demás integrantes de la comunidad universitaria, permitiendo orientar de manera priorizada los diferentes apoyos.
Un censo para identificar y atender las necesidades
De acuerdo con el jefe de Bienestar Universitario, Alexander Álvarez Giraldo, un total de 2.952 personas diligenciaron el formulario, principalmente estudiantes de pregrado. De ellas, 1.983 manifestaron no presentar afectaciones y expresaron su disposición para apoyar a quienes lo necesitaran. El ejercicio permitió, además, identificar casos que requerían asistencia alimentaria, alojamiento, equipos, acompañamiento psicosocial y otras necesidades derivadas de la emergencia. La atención se extendió más allá de la comunidad universitaria hacia familias, vecinos y personas afectadas referenciadas por integrantes de la Institución.
También instaló en su coliseo, ubicado en el sector del Velódromo, un centro de acopio, apoyo y solidaridad que se convirtió en uno de los principales puntos de recepción y distribución de ayudas. Allí se recibieron más de 20 toneladas de donaciones, entre alimentos, medicamentos, elementos de aseo, ropa y alimentos para animales, con la participación de cientos de voluntarios de diferentes áreas de la Universidad.
Desde este espacio se entregaron más de 10.000 apoyos y se logró beneficiar a más de 11.000 personas, entre integrantes de la comunidad universitaria y ciudadanos afectados por la emergencia.
Pasto también se sumó a la solidaridad
La red de apoyo trascendió las fronteras de Caldas. Desde Pasto, Nariño, llegaron aproximadamente cinco toneladas de donaciones, gestionadas con el apoyo del Centro Andino, encargado de recepcionar los aportes, y de la Fundación Guadalupe, que facilitó el transporte hasta Manizales. La ayuda incluyó mercados con arroz y diferentes granos, kits de aseo, alimentos para mascotas, ropa para niños, bebés y adultos, medicamentos y otros elementos esenciales.
La jefa del Grupo Scout de la Universidad de Caldas, Laura Daniela Melo, destacó el compromiso de las organizaciones y ciudadanos que hicieron posible este envío, así como el trabajo de los voluntarios que participaron en su recepción y distribución. Estas donaciones permitirán reforzar la atención a las familias previamente identificadas y llegar también a estudiantes, además de apoyar otros centros de acopio y comunidades que continúan enfrentando las consecuencias de la emergencia.
Para la Universidad de Caldas, la atención de la contingencia no termina con los primeros días de la emergencia. La administración con el apoyo de Bienestar Universitario, la Vicerrectoría de Proyección Universitaria y otras dependencias continúan articulando acciones de apoyo y nuevos puntos de recepción de donaciones, de acuerdo con las necesidades que se siguen identificando.