Una rápida “impresión” sobre las artes gráficas

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Por Germán Ríos Martínez

Comunidades religiosas como la de los padres Agustinos fueron las primeras en traer a Manizales máquinas y equipos de tipografía y, despertaron una fiebre por el negocio, que luego se extendió como pólvora.

Éxito fue el nombre de una de las empresas pioneras de las artes gráficas en Manizales, establecida en la década de los cuarenta, aunque existen antecedentes de otras compañías dedicadas a ese ramo, las cuales se especializaron fundamentalmente en la impresión de periódicos; era propiedad de don Carlos Arbeláez y estaba situada en la Quiebra del Guayabo, aquel sector comercial ubicado en la carrera 22 entre calles 25 y 27.

Evelio Martínez Gallego fue otro abanderado de las artes gráficas con su Tipografía El Triunfo, una marca muy famosa en Manizales hasta el suicidio de su propietario.

Gráficas Continental fue una empresa del expresidente del Once Caldas, Rodrigo Avendaño, quien murió trágicamente; estaba situada en la calle 22, a un costado de la Gobernación de Caldas.

La Casa de Menores y los padres Agustinos, fueron propietarios de sendas imprentas; Don Gilberto Aristizábal Estrada, quien también fue gerente de Caracol y propietario de Radio Reloj, compró la maquinaria a la comunidad religiosa y la bautizó Editorial Alfa & Orsa, para transformarla luego en Editorial Rodrigo, como homenaje a su primogénito quien pereció en un accidente aéreo en el aeropuerto La Nubia. Don Oscar Villegas administró este establecimiento durante muchos años.

Por las calles de Manizales anduvo como un fantasma un personaje que en sus años mozos fue torero, e incluso llegó a actuar en ruedos españoles, Leví Laverde, quien se ganaba la vida contratando trabajos de tipografía que él subcontrataba.

Don Ismael Vanegas era un ciudadano muy particular, ya que en su tipografía interpretaba un violín y por la noche cantaba en La Bahía; en aquella tipografía se “timbraba” El Diablo, el periódico de Leonardo Quijano, en una jerigonza que ni él mismo comprendía. Don Ismael fue asesinado en el interior de su establecimiento. El término timbrar entró en desuso y equivalía a impresión.

Don Bernardo Estrada no sólo fue un matemático puro, capaz de escribir de memoria mil operaciones de aritmética, sino que también fundó la tipografía Beyco, una marca comercial de consolidado prestigio en Manizales, gerenciada por uno de los hijos del propietario, Ariel, quien además administró La Patria y fue el pionero del ingreso del sistema offset al matutino caldense. La sigla significaba Bernardo y Compañía, pero luego cambió por V, cuando la adquirió León Villegas. Ariel era un hombre de extraordinaria fisonomía, un auténtico dandy, tanto que fue uno de los modelos de Camisas Arrow. La Veyco , con un prestigio muy consolidado, fue adquirida posteriormente por Villegas Toro, y a su retiro el negocio quedó en manos de Marino, uno de sus hijos. Los Estrada también fueron propietarios de Empaques Arco, una fábrica especializada en la impresión de cajas de cartón, montada por Ariel y Fernando Ortiz.

Los clisés eran elaborados por don Oscar Yépez, avezado operario de Editorial Zapata, quien manejaba con suma destreza las técnicas para obtener las placas que luego se utilizarían en la impresión, con logotipos o fotografías.   Germán Gómez con un taller en su casa de habitación en Chipre, también elaboraba clisés.

Fósforos Póker adquirió su propia máquina impresora, de medio pliego, de características plano-cilíndrica, y en su propia factoría se imprimían las cajitas para los fósforos

La Tipografía Manizales tuvo como propietario a don Hernando Aristizábal Botero, a quien recordamos por su exitoso paso como director de Confamiliares durante varios lustros.

Don Arturo Zapata es un nombre que debe escribirse en letras doradas cuando se aborde el tema de las artes gráficas en Manizales: fue fundador de un periódico, una revista y dos empresas editoriales. Se inició como cajista en la imprenta El Renacimiento . Una de ellas fue editorial Zapata, transformada hoy en Londoño & Molano; Monsieur Zapata, como lo llamaban amigos como Fernando Londoño y Londoño  y Silvio Villegas por sus aires afrancesados,  nació en 1901 y publicó cerca de cien libros en sus talleres de la calle 23, frente a la Catedral. Fue uno de los primeros editores que apareció en la historia del libro en Colombia. Aprendió el arte de la impresión con los hermanos Bedout en Medellín. Los primeros libros que editó fueron Toa, de César Uribe, Risaralda, de Bernardo Arias Trujillo,  Bobadas de Otro, de Benjamín Ángel Maya, Sal…de Inglaterra, de Rafael Arango Villegas, Mi Simón Bolívar, de Fernando González, Por el lado flaco y, Charlas líricas de Luis Donoso –Roberto Londoño Villegas-.* Gabriel Molano Ocampo trabajó con Zapata Tirado como administrador de Editorial Zapata, y a la muerte del impresor antiqueño, adquirió la totalidad de la empresa.*

Talleres de tipografía como los Agustinos trabajaban con una máquina Heildelberg, de origen alemán, las cuales se utilizan todavía para elaborar cajas impresas para restaurantes; una máquina Chandler, capaz de timbrar tarjetas de presentación en diferentes tamaños, chibaletes, un armario que contenía en cajas las letras que se utilizarían en el armado de los textos y un componedor donde se levantaban los textos.

El linotipo apareció poco después. Se trataba de una máquina que levantaba textos y los fundía en plomo, con el riesgo de que esa sustancia era nociva a la postre  para la sangre de los operarios, que  prevenían,  consumiendo alcohol, a veces en cantidades industriales;  el más célebre de los linotipistas de Manizales fue don Jorge Parra, quien estuvo en los talleres de La Patria durante más de tres décadas. María José, más conocida como Pepa Parra, hija de don Jorge, también trabajó como linotipista. Otros artistas de ese oficio fueron Héctor Franco, Roberto González y Octavio Lopera.

De los impresores de aquellos tiempos, nuestras fuentes y nosotros recordamos a Mario Ocampo Arboleda y Julio Zambrano, en los talleres de La Patria; dos trabajadores, Eladio Arias y Guillermo Londoño llegaban a las tres de la mañana a armar los paquetes que a las cinco recibirían los “correos”, quienes se encargaban de la distribución

Fueron tan ingeniosos los pioneros de la tipografía que utilizaron el clisé, para la separación de colores. La revista Gonzaga fue una de las primeras publicaciones que utilizaba el color en su portada, empleandocel clisé, precisamente, que elaboraba únicamente don Oscar Yépez en la Editorial Zapata.

Leonel Bavativá, fue un artista de la tipografía, artesano de las artes gráficas lleno de ingenio, quien produjo las primeras tarjetas repujadas, utilizadas únicamente por gerentes de las más importantes empresas de Manizales. Bavativá laboraba en la Tipografía Cervantes, de Hernando Jaramillo, administrada por Javier Ríos Ramírez, padre del autor de esta nota, quien luego se retiraría para fundar su propia empresa, Poligráficas. Estuvo situada en la Quiebra del Guayabo y fue la última de su género que utilizó linotipo

Los armadores utilizaban bandejas que ensamblaban los moldes de las letras, conocidos como volanderas; había que trabajar con suma precaución, porque un texto fácilmente se podía derrumbar o empastelar. Cuando el molde estaba armado, pasaba a una máquina saca-pruebas, con un rodillo impregnado en tinta. La prueba se corregía para evitar equivocaciones. Los tipógrafos de entonces eran hombres cultos, casi todos con muy buena ortografía. El trabajo pasaba luego a la impresión y de allí a encuadernación, una sección de la tipografía que era atendida exclusivamente por mujeres, quienes enlomaban utilizando engrudo, y colbón con el paso de los años. La guillotina todavía se utiliza para refilar el papel de los impresos. Se utilizaban también unas letras grandes, en madera, para la impresión de carteles que se fijaban en carteleras ubicadas en algunas esquinas de la ciudad y que, generalmente anunciaban espectáculos públicos que casi siempre tenían como escenario del teatro Olympia.

Las primeras tipografías no escaparon de las llamas que destruyeron parte del centro de la ciudad en 1922, 1925 y 1926; el incendio del 19 de julio de1922 arrasó con los talleres de La Patria, dos años antes de que su fundador, Francisco José Ocampo,  lo convirtiera en diario y, la conflagración de 1925 consumió los talleres tipográficos de Aquilino Villegas.

Blanecolor es una empresa editorial cuya historia merece ser contada porque es un vivo ejemplo de superación y tenacidad. Humberto Hurtado Cardona era operario de la sección de fotomecánica de La Patria, y con las horas extras que ganó por un contrato para la separación de colores suscrito con Inravisión para la elaboración de cartillas de educación popular, adquirió una cámara horizontal que importó de Chicago; José Sanín gerenciaba la tipografía Comercio, que antecedió a Editores, le permitió instalar su máquina en una casona de Versalles, debido a que por su tamaño no pudo instalarse en su residencia. Su hermano Javier trabajaba también como fotomecánico en Venezuela, y se regresó a Colombia para juntar esfuerzos y voluntades, e impulsar la que hoy se considera como una de las mejores empresas de artes gráficas en el occidente colombiano.

Citemos a continuación algunas empresas de las artes gráficas que hicieron época en Manizales:

Tipografía Claridad, de Alfredo Guerra; Gráficas Apolo, de Ligia Villada Jaramillo; allí trabajó durante muchos años don Evelio Marín, un pionero de la tipografía en Manizales padre del periodista Duván Marín Martínez. Esta empresa fue adquirida en 1980 por los hermanos Humberto y Javier Hurtado Cardona, quienes la transformaron en Blanecolor. Impresora Modelo funcionó en un local situado en el sector de San Antonio. Tipografía Comercio desaparecida, etc. Bristol fue el nombre de una litografía propiedad de don Alberto Seidel. Gráficas Imperial, de don José Patiño López, Gráficas Imperial, Gráficas Colombia, fundada por el tipógrafo Leonel Bavativa a cuya muerte fue retomada por su hijo Jhon Jairo, Tipografía Claridad, de don Pablo Franco Es frecuente ver en el campo de las artes gráficas, casos de superación, porque en repetidas ocasiones trabajadores rasos, han fundado sus empresas propias.

De las empresas que están en el mercado hoy en día podemos mencionar a Capital Graphic, de Jesús Alexander  Bedoya, Manigraf, de Jaime Galeano, Editorial Universo, de Gustavo Gómez, Litoarte, de Albeiro Quintero, Editorial Impacto, Lito Gigio, de Vianor Loayza, Grafi Pac –especializada en impresión de cajas., Grafitel,  Editorial Éxito, Matiz, Editorial Andina de Jorge Alberto Escobar, Pixelar, antes Editores, Impresos Panorama, Fusión, Editamos, de Juan Carlos Naranjo, Acuario, Tipografía Ramírez, Litografía Especial.

Don Antonio Gómez Castro y su esposa Pastorita Idárraga contribuyeron con las artes gráficas puesto que tres de sus hijos, Hugo, Armando y Jaime, fueron integrantes de la Gran Armada de la Tipografía Cervantes. De aquellos tiempos recordamos a Miguel Villegas, Leonel Bavativá, Ignacio Carmona, Inesita Villegas y muchos más, cuyos nombres aparecerán cuando este escrito se lea en las redes sociales.

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